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Me gradué ¿y ahora qué?
jueves, febrero 25, 2016Bolsillo Público
La falta de orientación vocacional es una problemática social que ha perseguido durante años a los estudiantes de los colegios públicos en Colombia.
Que los estudiantes decidan irse a determinada carrera porque está “de moda”, porque los amigos se van por cierta opción, o porque ésta carrera deja mucho dinero, es algo muy común en los recién egresados. Hacen falta programas de orientación para despertar esta conciencia en los estudiantes.
En primer lugar, es necesario trabajar en la actualización de los sistemas de orientación y atender la importancia de escuchar a los estudiantes. La orientación no es sólo darles información , sino cerca de los contenidos académicos de las posibles carreras a escoger, sino ayudar a los estudiantes a encontrar su vocación y la forma de desarrollarse plenamente para su futuro.
Otro problema que existe, es pensar que no hay opciones académicas y espacios en las universidades, cuando en realidad se carece de iniciativa e impulso para investigar qué hay más allá de unas cuantas carreras y, muchas otras oportunidades en distintos centros de formación profesional, no solo enfocarse en las universidades que están más cerca para los estudiantes.
Algo bueno sería enseñarles que el mundo es más amplio que las limitaciones y problemas sociales que los rodean.
Lo mejor para contar con una buena orientación vocacional, es que la búsqueda de carrera sea un proceso al que se le dé seguimiento. Que comience desde la secundaria para que el alumno llegue a conocerse perfectamente y sepa cuál es la elección que le conviene. Este proceso debe ser llevado todo el tiempo por un tutor, el alumno debe trabajar muy de cerca con el orientador, con sus padres y consigo mismo.
Para que la orientación sea correcta y ayude al futuro profesional, deben unirse los intereses, personalidad y habilidades del estudiante para que llegue a la elección correcta de la carrera e incluso hasta de la universidad que le conviene.
Otras de las posibles soluciones es incluir una materia de orientación vocacional en los colegios públicos para poder llegar a explotar aún más todo ese potencial que poseen los estudiantes en Colombia, ya que sin la orientación correcta ellos se perderían en este amplio mundo que está en constante cambio y que requiere profesionales cien por ciento dedicados a sus carreras u labores.
La gente necesita ser escuchada y orientada, los profesionales, como pedagogos y psicólogos educativos deben hacerlo. La orientación vocacional debe visualizar al alumno en el trabajo que realizará durante su desempeño laboral después de que termine la carrera. Para no tomar una decisión acelerada se debe considerar el perfil de ingreso que exige cada carrera, las áreas de acción y los campos en los que se va a ejercer.
Uno de los factores que hacen que el alumno cambie de opinión es saber que va a trabajar en un lugar diferente al que imaginó, los estudiantes deben conocer la carrera y no sólo quedarte con las ideas que se tienen sobre ella. Es recomendable que los estudiantes asistan a entrevistas o charlas que sean dictadas por profesionales que ejerzan las carreras que cada uno quiere estudiar para que puedan hacer observaciones desde el punto de vista de un profesional que la ejerza para que vean si es de su interés el trabajo que van a realizar.
Otro punto importante es ver el perfil y orientación de la universidad en la que piensan estudiar, debido a que los planes de estudio e intereses de cada universidad son distintos, aunque se trate de una misma carrera
Ya como para marcar la parte final a este artículo no estaría de más dar unas pautas o consejos para que los estudiantes puedan llevar un enfoque claro de las carreras a estudiar.
No deben tomar decisiones de acuerdo con:
- Lo que los padres esperan.
- Porque la carrera está de moda.
- No escoger la universidad porque allá van a estudiar los amigos.
- Deben conocer sus prioridades, intereses, hacer un plan de vida, saber para qué son buenos, sus habilidades y sobre todo conocer su carácter.
- No dejarse llevar por lo que crean que ganarán cuando trabajen.
Enviado por Jhan Carlos Cervantes para Lo Saqué del Bolsillo
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El reto de la docencia
miércoles, febrero 24, 2016Bolsillo Público
Dejé de ser estudiante de pregrado hace 20 años, de especialización hace 15 años y de maestría hace 2 años. Cuando era estudiante de pregrado encontré una gran motivación por la enseñanza y la formación, razón por la cual figuré como monitor académico de varias asignaturas relacionadas con las finanzas, la pasión de mi vida. Posteriormente experimenté esa inclinación de educador a través de la realización de charlas y cursos sobre el manejo de las finanzas personales, así como eventualmente algunas enseñanzas en una iglesia cristiana en plena celebración dominical.
El caso es que la agitada vida profesional, acompañada del proceso de formar y levantar una familia, me llevaron a aplazar por muchos años, el gusto y la inclinación por la docencia. Pues bien, este año el momento ha llegado, empecé a dictar clases a estudiantes de pregrado, encontrando en ello una gran satisfacción y a la vez una serie de inquietudes que me ponen a pensar.
Los jóvenes de hoy en día son nativos digitales para los cuales siempre han existido Internet, los computadores portátiles, los teléfonos celulares inteligentes y poderosos motores de búsqueda que les permite tener acceso a mucha información, sin desplazarse, gratis y literalmente, al alcance de sus manos.
Es solo escribir unas palabras en un teclado y ¡voilà!.
Ante este nuevo paradigma de vida ha disminuido notablemente el interés por tener conocimiento o información memorizada, lo cual es entendible y puede ser parte del proceso de evolución de nuestro estilo de vida y por ende de nuestro esquema de aprendizaje. El mundo de hoy demanda algo más que la formación académica tradicional en la que un profesor se pone al frente de una clase a enseñar cosas que se pueden leer y consultar en cualquier momento con la tecnología disponible.
Esto lleva a un importante desafío a las entidades educativas y a las personas dedicadas a la docencia que tienen un reto para atraer la atención de unas mentes saturadas de información y con una nueva perspectiva del mundo. Retos tales como enseñarle a alguien a pensar, a analizar, a construir modelos mentales, a desarrollar sus propias teorías y líneas de pensamiento.
En resumen, enseñarles a aprender y a construir conocimiento con base en experiencias, circunstancias cambiantes e información disponible.
Cada vez nacen teorías sobre modelos de educación disruptiva y personalizada, donde se motiva al estudiante a encontrar aquello que lo apasiona y dedicarse a ello con entusiasmo y sobre todo disciplina; lo cual deja atrás y hace frente al modelo tradicional de educación fundamentado en las creencias de la ilustración y (luego) revolución industrial. Conforme pasa el tiempo, se hace un mayor énfasis en la formación de seres humanos con inteligencia emocional, pensamiento critico, espíritu emprendedor, que además son tecnológicamente competentes y buenos ciudadanos.
¿Debemos seguir formando personas con mentalidad “cuadriculada” y enseñando materias que sirven a los intereses de grandes corporaciones, que en muchos casos tienen o patrocinan universidades para formar a sus futuros empleados? O debemos pensar en nuevos esquemas de formación debido a los importantes cambios sociales que estamos experimentando gracias a la aparición y desarrollo de nuevas tecnologías que están cambiando el mundo y la forma como lo vivimos.
He ahí el reto…
Enviado por Juan Carlos Aspiazo para Lo Saqué Del Bolsillo
Encuéntralo a través de su página web Aspiazo.com
No me importa no tener razones,
los arañazos del tiempo son inofensivos
y la suerte,
al final,
y sobretodo siempre,
acaba acariciándome
como a un sueño dormido,
como a una espina
envuelta en terciopelo,
como a un pobre gatito abandonado.
Estoy perdido,
mar adentro
en este sofá,
nada me salva,
no me hace falta,
todo me sobra.
No necesito polinizar
mi corazón con alegría,
en serio, no me hace falta.
Nada.
Más.
No echo de menos desintoxicar paisajes con alcohol y nicotina.
Claro que no.
Me sienta bien este ritmo,
esta velocidad con la que veo pasar
piernas tan lejos de mi alcance.
No hay ninguna razón para parar.
Es posible que me veas agrietando el horizonte, y que te espantes,
pero tranquila,
que si empuño mi boca
es que voy a besarte.
Estoy esperando un golpe de adrenalina,
un agujero donde pueda atrincherarme,
que un tiroteo de magia a estas horas me sorprenda en medio de la calle, y que un hada perdida me atraviese el pecho
y se excite al verme desangrar.
Me da igual estar contaminado,
yo valoro las costuras de mi podredumbre,
las beso y me sonrojo,
no sé si me entiendes,
pero es por vocación que soy jardinero de mis ruinas,
es por amor que riego mis flores de cartón, una decepcionante ilusión, creer que sus pétalos vendrán a darme la bienvenida con un abrazo,
una puta decepción, eso es,
y no me da vergüenza.
Así que no trates de levantarme del suelo, no vengas mirándome con pena, no me ofrezcas tus alas, no te necesito para elevarme, el asfalto es mi cielo y todos los charcos del camino
se han disfrazao' de nubes pa' verme volar.
Escúchame,
no necesito tu rescate,
en mi celda estoy a salvo de todos los asaltos que me ha preparao' la realidad.
No quiero que te asomes entre mis barrotes,
no trafiques con mis ganas,
no tapes mi vista con tus colores de mierda.
No hagas ruido con tu risa que codifica tristezas.
Yo
estoy
enamorao'
de
mi
desgana
y no hay
a b s o l u t a m e n t e
nada
que puedas hacer.
Enviado por Efrain Carbonó para Lo Saqué Del Bolsillo
Encuéntralo en Facebook como Sawyer Tom, o en su Blog Varios-des-varíos.
Fotografía:
Ux Sierra
Hace ya casi 3 años, cielos el tiempo pasa rápido, tuve algo con una chica cuyo nombre será omitido por respeto. Pasé cerca de un mes con ella, fue un mes rápido y duradero, un viaje a decir verdad. En ese poco tiempo hablamos horas hasta muy entrada la noche, nos contamos secretos, nos besamos, nos acurrucamos, sentimos el calor del otro y dejamos de ser 2 y fuimos 1 sola criatura por segundos más largos que el universo. Ella me vio en mi imperfección y yo a ella en la suya y fue perfecto. Aunque es un grato recuerdo ahora me doy cuenta que es como el Kintsugi Japonés, hermoso por las fracturas y natural inmadurez.
En ese tiempo yo pasaba por un momento difícil, y ella llegó a mi vida. A decir verdad me dejó perplejo porque fue directa, en otras palabras me calló y no perdió tiempo con indirectas, fue al grano. Aunque algo insegura y cambiante en sus opiniones, con algo de cortejo y psicología inversa de mi parte empezamos un sube y baja emocional. Ella fue insegura de lo nuestro, por diferencias entre los dos y el qué dirán. Yo, pues, la quise y aguanté los cambios entre “sí te quiero” y el “no, ya no te quiero” apegándose más y más a ella. Al final acabó, y como un espejismo no quedó nada donde antes hubo un oasis en medio de la nada. Esos encuentros difíciles de catalogar entre noviazgo, citas o vacile, son y serán un secreto cual caricia por debajo del mantel, pues nadie supo ni sabrá, por culpa del qué dirán.
No me enorgullezco de haberla perseguido en mi apego emocional y obviamente hice cierto espionaje cibernético benigno (todos lo hacemos). Con el tiempo la herida sanó y sé que para mí ella, esa djinn fue más que yo para ella. Yo solo fui otro sueño más de la lámpara. Pero ahora sé y veo que los 3 deseos que me cumplió en tan corto tiempo fueron suficientes. Por mucho tiempo la culpé, me pregunté por qué pasó, qué me hace falta, cómo la recupero, quién es el otro, cuál fue la razón. Sé que en mi fantasía, en mi quimera de lo que ella es, la deshumanicé, no pude aceptar que ella tuvo sus razones y que así como yo necesitaba algo ella también. Espero que lo haya encontrado y hoy sea feliz, espero ser un buen recuerdo y no un mal polvo, espero que vea ese mes como yo lo veo. Y aunque no sabré sus razones y solo seamos personas que alguna vez se conocieron bien, ahora años después, más maduro, la veo no como un esquivo djinn, una valkyria que me llevará al Valhala entre susurros o un sueño hecho carne, sino como una mujer real, imperfecta, rota y unida por el oro de su esfuerzo y sudor, una obra no perfecta sino humana.
Si alguna vez lees esto, gracias.
Enviado por un Personaje Anónimo para Lo Saqué Del Bolsillo




