El pasado 17 de febrero se publicó un videíto de 8 minutos que revolcó toda la sociedad colombiana en un episodio que cortó más cabezas que los escándalos en los contratos de alimentación en las escuelas públicas y el desfalco de Reficar juntos, y que -lo peor de todo- no me permitirá volver a ver alguna de las películas de la saga del Señor de los Anillos o un par de patrulleros compartiendo moto del mismo modo nunca más.